En defensa de la impureza
«Hasta lo más artificial, como el plástico, es consecuencia de un millón de mezclas» (El descubrimiento de los vampiros, nº 6)
Pinrtado en las paredes de un edificio brutalista de Belgrado donde, en 2013, los artistas del ZKRA organizaron una exposición una performance, este manifiesto fue recitado a dúo por Inés Yavuz y Helena Khörr, mientras Mihail Strovic tocaba el teremín.
Puede considerarse el capítulo sexto de El descubrimiento de los vampiros.
Sugiero leerlo con Moor Mother de fondo,
y que cada lector le ponga.
¡EL RITMO? que
quiera.

Idealizamos las cosas más horrendas las cosas que brillan desde lejos.
El mármol que miente.
Idealizamos lo limpio, lo entero, lo noble, lo alto lo que viene con genealogía sello columna ejército museo certificado, idealizamos lo que alguien colocó en el centro de la sala antes de pedir silencio, idealizamos la pureza, que tiene buena iluminación, que habla con voz de padre muerto que promete forma sin error vida sin mezcla sin barro.
Idealizamos la pureza idea adolescente.
La pureza que quiere ser anterior al contacto al deseo al accidente anterior a la primera mano que tocó la piel y dejó una marca imposible de borrar. La pureza que quiere no deber nada haber nacido sin deuda. Lengua sin madres. Sangre sin polvo. Casa sin extranjeros. Memoria sin manchas.
Idealizamos la pureza idea estúpida idea violenta.
La montaña es impura. El río. La lengua. La sangre es impura.
La memoria se pudre cada vez que alguien la conserva el archivo esa habitación cerrada donde LOS VIVOS ordenan los restos de los muertos los numeran los sellan los falsifican los custodian con guantes blancos LOS VIVOS creen que la verdad cabe en una caja y llaman historia a esa caja y cultura a la llave y patrimonio a la mano que decide el hueso que merece persistir.
Somos sedimentos. Somos ruina somos monstruos.
Nuestros cuerpos son fronteras mal vigiladas por donde pasan los muertos LOS VIVOS los enemigos los amantes los animales las lenguas las bacterias las canciones las órdenes antiguas las sombras.
Respirar ya es mezclarse. Amar es contaminarse ensuciarse. Ensuciarse contaminarse es amar. Mezclarse ya es respirar.
Idealicemos la suciedad la mezcla la polución el barro.
La pureza necesita separar. Primero dice sano después dice enfermo. Primero dice propio después dice ajeno. Primero dice orden después dice plaga y cuando ya ha pronunciado todas las palabras aparece el guardián protocolo puerta lista el fuego aparece una policía.
Aparece un reguero de cadáveres.
Aparece un desinfectante.
Idealicemos la impureza que circula que mancha fermenta muerde y cambia de nombre.
La impureza que cruza el umbral que borra que mezcla que mata que da vida que recupera, la impureza que mira por debajo y deja ver la tubería la rata la sangre el cable la impureza que canta la canción de los pobres subiendo por las alcantarillas.
La impureza entra por los puertos. Por los vientres. Por las llagas. Por los libros. Más antigua que cualquier templo más paciente que cualquier imperio. Más inteligente que cualquier doctrina.
Lo que vale la pena es fronterizo. Nace torcido y sucio, vive un poco, muere en el anonimato como una lengua bastarda como una ciudad levantada sobre otra ciudad como una máscara quemada como una niña que aprende el idioma del enemigo y lo llena de larvas como un vampiro que canta la canción de los pobres subiendo por las alcantarillas.
Somos imperfectos. Somos raros estamos llenos de defectos somos peligrosos. Somos monstruos.
Idealicemos al monstruo o la pureza terminará produciendo una máquina triste un soldado eficiente un ángel administrativo.
Hasta lo más artificial, como el plástico, es consecuencia de un millón de mezclas.
Lo puro no existe.
Epílogo primero
La impureza es el leit-motiv de toda la producción artística de Inés Yavuz, artista armenia, de ascendencia turca y palestina, que forma parte del ZKRA. Si quieres conocerla, lee Los artistas del ZKRA (parte de El descubrimiento de los vampiros, novela que voy publicando por entregas aquí en Fruškagora), y Mariposas negras, disponible en Amazon.
Epílogo segundo
Este es el primer boletín de Fruska Gora que no se envía el sábado por la mañana. A partir de ahora, como corresponde a una publiación nocturna, lo adelantaremos al viernes, a la hora —aproximada— del ocaso en la montaña serbia de Fruŝka Gora.
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